Una gran mole, con doble cumbre, se adentra en el mar como un centinela; tras él, una laguna da cobijo a animales migratorios y a una curiosa flora endémica; la postal, de las mejores de la hermosa tierra gallega, se completa con una playa, casi un estrecho istmo, de finísima arena. La variable luz del sol hace el resto: el monte Louro es un refugio para la imaginación del hombre desde hace milenios. La gigantesca mole granítica del Monte Louro constituye uno de los escenarios más representativos de la Galicia Mágica. Cerrando la ría de Muros Noia por el extremo norte, su original silueta de dos cumbres (con un máximo de 240 metros de altura), se adentra en …